Y cerramos un año para abrirnos a otro

Pocos días hay tan mágicos como el 31 de diciembre. Se abre la puerta a un nuevo año, a un montón de propósitos y oportunidades nuevas, como un lienzo en blanco sobre el que podemos soñar.
Pero además, supone el cierre de un año que acaba, algo clave, ya que aquello que queda bien cerrado, permitirá que abramos el nuevo de mejor manera.
Si algo me han enseñado los animales, es que no importa qué haya pasado; lo que importa es el ahora, y lo que hagas con él, ya que es la única manera de crear el futuro.
Así que como regalo para 2019, mi año xxxxx, os dejo unos pasos para decir «adiós» con cariño y abrirnos al 2020

1. Date un buena ducha (sí, ducha, que los baños gastan demasiada agua), y dibuja en el grifo un símbolo que tenga significado para ti: Reiki si estás iniciad@, el de tu religión, el de tus animales… o invéntate uno positivo que te pida el cuerpo. Si tiene significado para ti, lo podrás proyectar sobre el agua, y podrás recibirlo.
2. Limpia tu casa. Más allá del Feng Shui, o del método Konmari, tu casa es el reflejo de tu interior: como tengas tu hogar, así estarán tu corazón y tu alma. ¿Cómo quieres verlos?
3. Deshazte de aquello que no te sirva y ordena. Como decíamos antes, si tu corazón está lleno de papeles, ropa que no te pones y tampoco de gusta, figuritas que nunca te gustaron y tienes por compromiso… ¿Crees que habrá lugar para cosas nuevas y bonitas? Mientras lo haces, pon un buen mantra de fondo. Permite que te sane, independientemente de que entiendas o no qué palabras se están utilizando.
4. Llama o envía un mensaje a esas personas con las que hace tiempo que no hablas o incluso hayas podido tener un roce. No significa que tengas que reconciliarte con tu «enemigo mortal», sino simplemente, cerrar capítulos en paz. Básicamente, porque no mereces empezar el año con rencillas en la mochila; a veces es mejor soltar, y soltar con cariño y buenos deseos.
5. Habla con tus animales, los que están aquí, y los que te miran tras el arcoiris. Agradéceles todo el trabajo que han hecho por tu este año, peinales, dales cariño, dedícales tiempo (por poco que tengas). No imaginas cuánto supondrá para ti ese rato, esa reconexión con ellos.

Ahora tú: mírate al espejo, escríbete una carta, grábate un audio… lo que sientas. Pero agradécete todo cuanto has hecho; felicítate por lo que has logrado – desde lo más insignificante a lo grande- y perdónate por los fallos: son innatos a la condición humana, y grandes maestros desde la humildad. Y suelta, de verdad, suelta, porque mereces de verdad abrazar todas las cosas buenas que la vida ha preparado para ti: permite que tengan espacio

Feliz 2020

Cristina, Horus, Nala y Mojitín