Un sueño anclado a tierra. Clematis

Hace poco, nuestros compañeros del Santuario Winston, compartían un gran proyecto que llevaba mucho tiempo elaborándose: encontrar nuevas tierras a las que poder trasladar a los más de sesenta animales que viven allí.
Hoy cuentan con un terrenito en una zona de montaña, pero cada vez son más los caballos, ponies y gatetes que van llegando a este pequeño paraíso, donde las condiciones del invierno hacen que sea realmente difícil poder gestionar un proyecto que, de por sí, es titánico (All Hail Dolo).
La minina Malia se perdió durante la última nevada, y nos tuvo cinco días con el alma en vilo hasta que un buen día, puff, decidió mostrarse de nuevo en el centro.
Este reto que nos lanza Winston no ha salido de la nada. Imagino la ingente cantidad de horas que Dolo y Rafa han dedicado a pensar cómo dar una vida mejor a los habitantes del Santuario, para que puedan seguir viviendo como siempre debió ser: libres. Se trata de un proyecto pensado, meditado, con todo el esfuerzo y el corazón puesto en él, un sueño, pero un sueño anclado a tierra.

Para mí, este reto representa la flor Clematis en perfecto un estado de equilibrio, un remedio que en palabras del Dr Bach:
«…es para las personas, cuyas mentes se alejan del presente en fantasías del futuro, o en versiones alternativas del presente. Sus sueños son a menudo de un gran futuro de éxito, de esfuerzo creativo y logros. El peligro para las personas en este estado es que sus sueños continuarán siendo fantasías, porque la persona Clematis no está lo suficientemente anclada en la realidad como para llevarlos a cabo.»

Clematis nos da tierra y nos ancla al presente en esos momentos en que dejamos volar sin control nuestra mente, en ensoñaciones o pensando siempre en el futuro, quizá porque no nos gusta la situación que estamos viviendo ahora mismo.
Para ti, esta flor nos enseña una valiosa lección: el futuro se construye hoy, es el resultado del camino que vamos creando según ponemos piedras en este momento. Hay quien piensa que el futuro está ya escrito, pero yo creo que en este infinito universo de posibilidades, tenemos el poder creador de diseñarlo, siempre que decidamos vivir con conciencia y sentido el ahora.
También ayuda mucho a personas o animales despistados, que se sobresaltan ante cualquier ruido porque realmente su mente no estaba ahí, o en enfermedades como la epilepsia o el Meniere, donde se produce una desconexión de la realidad.

El clemátide es una bellísima planta trepadora con un olor similar al del jazmín, que se da sobre todo en Inglaterra. De las vainas de esta planta nacen unas flores de todo tipo de colores, que van creciendo junto a los caminos; por eso se la conocer también como «la alegría de los viajeros»,

No podría pensar en una planta más hermosa para el proyecto del Santuario Winston, creciendo desde la tierra para ser la ilusión y esperanza de animales que no tuvieron la mejor vida junto al hombre, pero que ahora saben qué significa ser amado y respetado. Como reza el propio lema del santuario, nacieron para ser libres.
Para que podáis entender mejor este sueño anclado a tierra, os dejo el increíble vídeo que realizó nuestra compañera Mónica en su blog.

Gracias Dolo, gracias Rafa, por mostrarnos que otro mundo es posible, y que con tesón y trabajo, los sueños se alcanzan.

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