Por qué decimos NO a la pirotecnia

Quizá este post debería haber llegado hace un mes, pero espero que sirva al menos para ocasiones futuras. O mejor: que nunca haga falta seguir los trucos que quiero compartir con vosotros.

Como muchas personas que viven con animales no humanos, o que tienen un familiar con autismo o enfermedad cardíaca, pasé la primera noche del año acompañando a mis mininos, gracias a personitas que habían decidido «celebrar» la entrada del año con petardos, similares a los que usaba Gandalf al inicio del Señor de los anillos (no existe otra explicación para esos decibelios).
Me gustaría decirle a estas personas que los perros, cuando oyen un petardo, creen que se están muriendo. Que cuando una persona con autismo oye uno, puede entrar en una crisis. Y que si una persona tiene afecciones cardíacas, su condición se ve empeorada por estos temas.
Pero más que dejar mi opinión sobre este tema, prefiero compartir qué utilizo, por si sirve de ayuda para otros.

Como base en situaciones de shock, siempre siempre siempre, el botiquín de emergencia: Remedio rescate. Cuando preveo que va a ser un día interesante, les doy gotitas cada hora, desde por la mañana. Si vuestros animales no toman bien las esencias, podéis poner un chorrito en el agua -siempre que no sea una fuente enchufada a la corriente-, o bien sobre las orejitas, por fuera, donde se ven las venas, con un masaje.
En caso de un caballo, recordad que multiplicamos por cuatro la cantidad de gotas a poner, por la estructura del animal.

Gracias a Youtube y otras plataformas de audio, disponemos de muchos mantras que ayudarán a crear un ambiente más calmado para nuestros animales, o familiares. Elegid uno que aporte calma, o transmute situaciones; particularmente, me declaro fan absoluta de Ek ong kar, y de cualquier canción de Deva Premal.
No es necesaria que esté alta, recordad que nuestros compañeros tienen un oído muy fino.

Para los perros, disponéis de unos chalecos maravillosos que funcionan realmente bien. También podéis haceros con bandas para cruzar sobre su cuerpo, con el mismo efecto; aquí os dejo una imagen de ejemplo, aunque encontraréis muchas en Internet. A mis amigos Horacio y Ridha les fue muy bien por lo que me han contado.

En el momento de petardeo absoluto, con todo el sentido de la palabra, es muy probable que vuestros mininos se metan bajo la cama, para buscar refugio.
Yo les pongo ahí debajo sus dos cuevas (camas, cápsulas, cajas de cartón con una manta… cada uno los que tengáis), de antemano, rociadas además previamente con Remedio rescate. Les ayudará a sentirse más protegidos.

En cuanto a minerales, personalmente, me rindo ante la amatista, la piedra transmutadora por excelencia. Junto a cada cueva pongo una drusa para acompañarles. La rodonita también es una piedra muy indicada para momentos de pánico, aunque no siempre es fácil hacerse con una.

Y por supuesto, hablad con vuestros animales y decidles que todo está bien. Que sientan que estáis ahí por ellos, y que todo esa situación va a pasar.
Quizá incluso decidáis pasar la noche abrazados a ellos bajo el edredón, porque, ¿cuántas veces son ellos quienes nos protegen y nos cuidan a nosotros?

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Nombre *
Correo electrónico *
Web