No me olvides

Cuenta la leyenda que cuando el Señor de los bosques creó las flores y las plantas, fue dando los nombres a cada una de ellas, pero olvidó una, porque su voz era tan fina que no oyó cómo ésta le llamaba. Cuando terminó y se dio cuenta, se agachó sobre la pequeña flor y le dijo “No tengo nombre para ti, pero te llamaras “no me olvides”. Y por colores te daré el azul del cielo y el rojo de la sangre”.

Y así es la pequeña flor No me olvides, azul como el cielo inmenso, con un centro amarillo que nos ilumina como el sol, y cuya esencia es de las más hermosas y completas que encontramos en los diversos sistemas florales; la esencia de la liberación del pasado, de la conexión del alma, el sentimiento de protección y amparo.

El ser humano tiende por naturaleza a la supervivencia, es innato a nosotros, lo que a veces se traduce en un bloqueo de emociones negativas que nos superan. Pese a ello, siempre vuelven, generalmente a través del inconsciente: bien a través de sueños, o reflejadas en situaciones que nos hacen de espejo ante ese pasado reprimido.
Es importante recordar que aquello que no afrontamos se repetirá de forma continua en nuestra vida; huir del dolor es como intentar alejarnos de nuestro pensamiento, forma parte de nosotros.
Por eso es importante afrontarlo; recuerda que el dolor es inevitable pero el sufrimiento es opcional, y la Naturaleza pone a nuestra disposición las herramientas necesarias para acompañarnos.

Así lo hace la esencia de No me olvides, la flor de quienes prefieren olvidar, porque su dolor es demasiado profundo, pero resulta inevitable que éste vuelva una y otra vez. Nos ayuda a tener claridad mental y a entender nuestra turbación, asimilando los aprendizajes que el pasado tiene para nosotros. Cuando éste se presenta en formas de sueños perturbadores, nos ofrece protección y nos devuelve la libertad del presente, aportando una interpretación sobre los mensajes que muestran esos sueños.

Si un patrón de conducta, como el miedo, se repite a lo largo del tiempo, pasa a formar parte de nuestra estructura celular, y nos puede llevar a modificar nuestra relación con el mundo, derivando en patrones de aislamiento, depresión, sensación de desamparo…, que no nos permiten vivir nuestra vida en plenitud. Esta esencia nos lleva al presente para liberar ese miedo celular, y a entender lo que hemos guardado en el subconsciente.

Recuerda que No me olvides guarda en su centro la luz del sol, y siempre estará ahí para iluminarte. Sólo déjate cuidar, porque eres un ser libre.

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