Mi relación con las esencias florales

(Dedicado a mi querida Mimón Trembling, quien más allá de sus esencias, se ha convertido en un regalo para quienes tenemos la suerte de cruzarnos de nuevo en el camino, donde arroja su luz trémula)

Dicen que todos los seres que pasan por tu vida dejan un aprendizaje, algunos mayores, otros simples anécdotas.  Somos nosotros quienes decidimos si aprendemos o no, pero hay personas, animales, plantas… que dejan una huella imborrable y te transforman por completo.  
Creo que mi primer maestro fue mi abuelo; de él aprendí qué significa que alguien te ame incondicionalmente y te lo demuestre sin límites, como una roca a la que sabes que siempre puedes aferrarte, porque ninguna tormenta será capaz de arrancarla.

Pero de todos los maestros que he tenido en mi vida, mis gatos han sido los mayores, quizá porque nunca han pretendido serlo, sólo me eligieron como humana, para acompañarme y mostrarme el camino, independientemente de si elegía recorrerlo o desviarme de él.
Me han mostrado la simplicidad y la pureza de las cosas, como la fuente natural y auténtica de la que todo parte. Ellos no hablan de temas grandilocuentes, no lo necesitan: te consideran una igual, aunque ambos sabemos quiénes son capaces de ver la realidad con vista de halcón.

Y así son las esencias. Crecen a nuestro alrededor, muchas perdidas en el monte, junto a los ríos y las rocas, acompañándonos quién sabe desde hace cuánto.  Hemos caminado entre ellas infinidad de veces, sin percibir que junto a ese árbol, esa hierba, esa flor que te mira y te espera, se encuentra un ser inmenso que quiere acompañarte para encuentres un poco más de felicidad en el camino.

En esa sencillez reside su fuerza; miles de años viendo pasar el mundo, esperando que las escuchemos. Para que podamos entender que todo en realidad, es muy simple. Son inmensas guerreras que con su simple presencia, son capaces de protegernos de mucho y muchos.

No te hablarán de repentinas transformaciones, ni querrán que tengas ningún momento extraño de revelación absoluta, básicamente, porque entienden que si viniéramos ya carentes de miedos, inseguridades, o con la capacidad de ver las cosas tal como son, nos habrían puesto dos alitas y no estaríamos dando tumbos por el planeta. Y porque además, saben que el ego no es tan malo como muchos quieren pintarlo: es una parte innata de nosotros, que muchas veces nos sirve de faro.

Poco a poco, de manera sutil, te irán transmitiendo su mensaje y quitándote piedras, para que seas capaz de incorporar los nuevos aprendizajes, entre ellos, a generar raíces para anclarte como ellas a la tierra. 

Creo que las flores nos ayudan a eliminar esas cargas que nos hemos impuesto desde que somos niños, y que no nos dejan avanzar. Nos protegen y nos libran de ese lenguaje destructivo que nos decimos, iluminan esos sentimientos que no nos merecen, para que simplemente, estemos bien y en equilibrio. 

Simplemente van a acompañarte para que seas tú quien vaya avanzando, quien desee conscientemente estar bien. Porque no hay mayor maestro que quien se queda a tu lado, para que seas tú quien decida qué aprender. 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Nombre *
Correo electrónico *
Web