Mi gran gato mágico. Aspen

Hoy es el día internacional del gato, así que tan magna ocasión merece un post que esté a la altura.
Nuestro protagonista es el gran protector de la familia, el armonizador por excelencia, nuestro gato Aspen: el gran Mojito.

Mojito apareció en la calle un mes de febrero, dentro de una caja de cartón junto a sus hermanos, el único morenito de toda la camada. En las fotos que después me envió la protectora que les salvó, aparecía siempre liderando el cotarro con sus hermanos detrás, enseñando sus partes más dignas en cada foto.
En esto hemos mejorado, porque ahora posa para la posteridad; le encanta salir guapo, preferiblemente subido a su olivo, para que la gente le vea en su todo su apogeo.
Hay quien dice que es un descarado, pero en realidad es simplemente natural: que los vecinos abren la puerta y yo estoy en el rellano, pues me cuelo en su casa; que viene alguien y se agacha, pues le lamo la cabeza para sacarle brillo; que has dejado un rollo de cocina extra grande en la encimera, pues lo extiendo por el pasillo para que puedas medirlo…
Siempre con su gran respuesta espontánea: «no pacha nada, no pacha nada»… y pasa a lavarse un poco, porque ante todo hay que estar impecable.

Y detrás de ese supuesto caradura se encuentra un gato inmenso, que abre el corazón a cualquier nuevo gato que venga, ya sea una acogida o un anciano; para él, todo es de todos.
Ese corazón tan grande es el de un gato que se define a sí mismo como «el gran protector». Y lo es desde cachorro, siempre transmutando, siempre advirtiendo cosas antes de que sean visibles para los ojos humanos, siempre haciendo de espejo de emociones que aún no son siquiera conscientes.
Su flor es Aspen, el álamo temblón, el fruto de ese árbol blanco que tanto usamos sin darnos cuenta; porque su madera lo aguanta todo, y que durante la gran hambruna se convirtió en la harina que salvó a tantas personas.

El Dr Bach definía esta esencia como el remedio para: «temores vagos y desconocidos, para los que no se puede dar ninguna explicación, ni razón. Sin embargo, el paciente puede estar aterrorizado de que algo terrible vaya a suceder, sin saber qué
Muchos hablan de premoniciones, pero para mí no tiene por qué ser así. Muchas veces detectamos algo en el ambiente que no nos gusta, sentimos que algo ocurre sin entender qué. Incluso en personas que viven con ansiedad porque sienten la amenaza constante de algo, Aspen aporta alivio y tierra, para anclarnos a un presente de seguridad, y recordarnos que siempre estamos protegidos.
Muchas veces, aquello de lo que Aspen nos protege es de nosotros mismos, de nuestras ideaciones que suelen tender a lo negativo, y para las que necesitamos que esta flor nos aporte claridad.

Aspen no sólo controla esos miedos irracionales: es el escudo que nos protege de todo aquello que no conocemos, pero que de alguna manera percibimos sin entender.
Curiosamente, los antiguos druidas obtenían de sus yemas un ungüento de propiedades desinfectantes y diuréticas. ¡Bichos fuera!

Y así es mi gato. Él me protege de todo cuanto ocurre, siempre a mi lado para cuidarme y para hacerme consciente de quién soy. Un ser que ha trabajado para conectarme conmigo misma, que me ha enseñado a quererme, y que me animó desde el inicio a salir al mundo y contar mi experiencia… Sin miedo…
Porque, como le dije hace tiempo a su gran amiga Laura, detrás de su defensa y de su impaciencia, si hay una flor que define a Mojito es Chicory en perfecto equilibrio: el amor más puro e incondicional.

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