Gatos ancianos: peticiones para cuidarnos

Ser gato es un viaje increíble, no lo cambiaría por nada. Pero ahora que debo rondar los 19, necesito más cuidados que antes.
Como mis palabras anteriores parecen haber calado, hoy os traigo algunas peticiones para que podáis hacer nuestra vida más fácil, en este último tramo que tantas cosas bonitas tiene.

Lo primero que necesitamos es calma y mucho mucho cariño. Sabemos que llegáis muy estresados del trabajo, es duro, pero procurad tratarnos con tranquilidad, sin demasiados ruidos o gritos; después de tantas batallas, lo que necesitamos es paz.
Y mimos, mimos, y más mimos; no imaginas cuánto necesitamos vuestras caricias, vuestras palabras, vuestros besos. A veces, simplemente se trata de teneros sentados a nuestro lado, con la mano en la cabeza o el lomo mientras veis una película.

Nuestra visión no es la misma con los años. Ayúdanos a orientarnos y deja una pequeña luz cuando todo esté oscuro, aunque sea una persiana levantada para que entre la luz de la farola, o una simple guirnalda de luces; así además, vuestra casa estará más bonita.

Fíjate en nuestros hombros y nuestras patas, ¿cómo caminamos? A veces puede que tropecemos, que nos caigamos; ayúdanos si pasa, pero acompañando, no forzándonos o haciendo que nos sintamos incapaces; a veces simplemente necesitamos un poco de apoyo y una sonrisa después, para recordarnos que estáis a nuestro lado. Tan sólo observa y siente, sabrás qué tipo de ayuda necesitamos.
Coloca escaleras en los sitios que estén más elevados, para que podamos seguir subiendo y mirando por las ventanas, que ante todo somos gatos y el cotilleo nos gusta mucho.
Si te resultan caras, prueba con cajas pequeñas de tapa dura o cestas rígidas, de dos o tres alturas diferentes. Podrás encontrarlas en un bazar y, con un poco de maña, te servirán para construirnos unos escalones estables.

Muchos conservamos fuertes los colmillos, pero comer pienso nos costará. Danos latas blandas o patés, que podemos masticar fácilmente y además, ¡están más ricas!
Quizá veas que nos cueste agacharnos, o que la comida se nos cae; ayúdanos.
Si es importante la nutrición para un gato joven, imagínate para nosotros; nuestro sistema digestivo es más delicado, así que te pedimos comida de calidad. Sabemos que no siempre es posible, porque la economía fuera está difícil, pero habla con tu veterinario o con un terapeuta felino, para que te aconsejen con la mejor opción dentro de tus posibilidades: siempre hay una solución.

Es más que posible que nuestros riñones hayan empezado a fallar. Nos veas bebiendo o no, ten siempre una fuente o un recipiente de cristal con agua fresca, a una altura que nos resulte cómodo beber (un vaso ancho y alto en el que no tengamos que agacharnos mucho es perfecto).
Cambia el agua frecuentemente, para asegurar que esté limpia, porque puede que la manchemos un poco con la comida, y los gatos somos muy pulcros.

Hablando de limpieza: cepíllanos con cuidado y lávanos con un paño húmedo si nos manchamos. Con la edad, tendemos a descuidarnos un poco, y necesitarás ayudarnos, como hacen los verdaderos amigos.

Acuérdate de abrigarnos, sobre todo cuando llegue el frío. Nuestro cuerpo ya no es tan fuerte, y necesitaremos una manta cerca o una cama tipo cueva donde podamos entrar a descansar calentitos. Sitúala sobre una superficie cómoda y accesible para nosotros, nos ayudará también a sentirnos protegidos.

Y lo más importante: trátanos con amor genuino, con dignidad y con respeto, sin sentir lástima por nosotros. Puede que nuestro cuerpo esté débil, que nos cueste andar o comer, que tengamos más frío. Pero nuestra alma es la de un valiente guerrero, la de un anciano que ha visto mil lunas, y de quien puedes aprender si abres tu corazón.

Horus.

Comentarios

  1. Fiona 22 febrero, 2018 at 10:19 pm

    Gran Maestro guerrero, que bonito eres! Te miro y admiro con ternura, pero porque me haces conectar con algo imposible de describir.
    Gracias Horus y Cris

Los comentarios están cerrados.