Flores que nos hacen de espejo

Hoy celebramos el día del libro. el día en el que tres genios de la palabra decidieron subir a las estrellas, para seguir escribiendo allí arriba. Me pregunto qué pensaran de los libros digitales, que no huelen a papel viejo ni tienen páginas que suenen a bosque cuando las pasas.

Don Miguel me regaló conocer qué significa enamorarse de un personaje, llorando una noche de verano junto a Sancho Panza, porque nuestro héroe se marchaba.
Como sólo los grandes maestros saben, creó algo que va más allá de un hidalgo trastocado. Cogió los sueños de los hombres, nuestro punto de locura e inocencia, nuestro deseo querer cambiar las cosas; y las subió a lomo de un viejo caballo, para regalarnos una obra perfecta que, en realidad, habla de cada uno de nosotros.

Eso es lo que hacen los libros escritos con el alma, nos hacen de espejo, para enfrentarnos a aquello que llevamos dentro y decidir si queremos o no sanarlo… Al igual que hacen las flores.

En este post no os traigo flores, sino el regalo de un pequeño libro que, como las esencias florales, nos hace mirarnos dentro: La ley del espejo, de Yoshinori Noguchi.
Su historia cuenta sólo con 75 páginas, algo que le hace aún más especial, y al terminar, necesitas apoyar el libro contra ti para pensar y preguntarte, ¿qué estoy lanzando al mundo?

«Si nos llenamos el interior únicamente de insatisfacción, cada vez ocurrirán más acontecimientos que quieren expresar este descontento. Y al contrario, si tenemos el corazón siempre lleno de agradecimiento, ocurrirán más acontecimientos que nos harán sentir más agradecimiento»

Como las esencias florales, en su sencillez radica su belleza. No hay drama en sus páginas, sino la historia de una mujer que representa a cualquier ser humano, porque su experiencia y su vivencia es algo que todos en algún momento hemos tenido.

Tanto las esencias como este libro generan conciencia en nosotros. A partir de ahí, la libertad de elegir qué queremos en nuestra vida, porque en realidad, somos nosotros quienes la creamos.

Don Quijote creó sus gigantes, pero también se puede elegir crear una vida en la que sean los molinos quienes moldeen el viento.

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Nombre *
Correo electrónico *
Web