Cuando aprendemos a fluir. Rock Water

El gran Bruce Lee decía que el agua fluye o golpea, y que lo más sabio es ser como ella, para convertirnos en algo moldeable y crear nuestra propia forma.

Un pensamiento tan sencillo encierra una gran sabiduría, algo que hace mucha falta en Occidente, donde durante mucho tiempo se nos ha enseñado a seguir férreas disciplinas porque había que seguir la norma.
En el colegio me enseñaron cómo llevar un uniforme perfecto, a hacer las cosas de determinada manera porque esa era «la forma correcta», a llevar el pelo recogido y estirado en una coleta porque así lo llevaban las señoritas… Pero nadie me enseñó por ejemplo a sentarme junto a un árbol y simplemente escuchar lo que me rodeaba; nadie me dijo que mis rizos estaban bien así, cada uno por su lado y sin sentido; nadie me enseñó a disfrutar de cada momento y fluir con él, como paso previo para vivir una vida maravillosa.

Todo esto me lo mostró -además de mis gatos – una gran esencia, que no es una flor en sí, sino agua libre de manantial: Rock Water.

El agua de roca nos acompaña para ser más flexibles y rebajar esa dureza con la que a veces nos tratamos, lo que nos lleva a ser muy severos con nosotros mismos, como decía el Dr. Bach
En mi experiencia personal, aporta más alegría en la vida, porque ofrece una visión más dulce y compasiva de nosotros mismos, tanto por fuera como por dentro.

A nivel físico, las personas Rock Water tienden a sufrir cefaleas por la tensión con la afrentan cada tarea, y es normal que presenten rigidez en sus articulaciones o incluso artrosis. ¿Qué ocurre con nuestro cuerpo cuando disfrazamos la represión bajo la capa de perfeccionismo? No conseguimos avanzar y, si lo hacemos, es como si camináramos bajo barro: no se fluye y el cuerpo se resiente.

La lección más bonita que esta esencia me ha enseñado ha sido la de aceptar que nada es perfecto, ni quienes me rodean, ni mi vida, ni yo misma. Y por eso nos han puesto aquí, para aprender y querer ser cada día mejores, aceptando que pasamos por este planeta para ser felices.

Como no he conseguido encontrar ningún molde que me guste, seré como el agua y crearé mi propia forma. Así que, bienvenidos a mi imperfecta vida perfecta.

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